Sanidad Divina: Un Testimonio Vivo del Reino de Dios

Sanidad Divina: Un Testimonio Vivo del Reino de Dios

Texto Base: Lucas 10:1-12

Introducción:

En el evangelio de Lucas, encontramos un poderoso llamado a la acción en el ministerio de Jesús. Sus discípulos fueron instruidos para sanar a los enfermos y proclamar: «Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.» En este devocional, exploraremos el vínculo entre la sanidad divina y la venida del reino de Dios, así como el papel de los discípulos como mensajeros y participantes en este reino.

Instrucciones para sanar: Jesús envía a 70 discípulos con instrucciones claras: sanar a los enfermos. Esta no es una tarea secundaria, sino una parte esencial de su ministerio. La sanidad no solo alivia el sufrimiento humano, sino que también muestra el poder y la presencia del reino de Dios en la tierra.

El vínculo entre sanidad y el reino de Dios: La sanidad y la venida del reino de Dios están inseparablemente ligadas. La presencia del reino se manifiesta a través de la sanidad. Cuando los enfermos son sanados, se experimenta un adelanto del reino de Dios en la vida de las personas. Es un recordatorio tangible de que el reinado de Dios está cerca y que su poder está disponible para transformar vidas.

Autoridad para sanar: Jesús otorga autoridad a sus discípulos para llevar a cabo la sanidad divina. Esta autoridad no es solo un poder milagroso, sino también un llamado a ejercerla en su nombre. Los discípulos son comisionados como mensajeros y participantes en el reino de Dios. Tienen la responsabilidad de mostrar el amor y el poder de Dios a través de la sanidad.

El ministerio de sanidad en la Iglesia: El libro de los Hechos de los Apóstoles y las Escrituras nos muestran que el ministerio de sanidad continuó en la Iglesia primitiva. La sanidad es una responsabilidad compartida por los creyentes, y los ancianos en la congregación local tienen un papel especial en este ministerio. La sanidad no es solo para el pasado; es relevante y necesario en la Iglesia hoy.

Conclusión:

La sanidad divina es un testimonio vivo de la venida del reino de Dios. Cuando los enfermos son sanados, el poder de Dios se manifiesta en la tierra, y su amor y gracia son evidentes. Como discípulos de Jesús, tenemos la responsabilidad de llevar a cabo este ministerio, mostrando al mundo que el reino de Dios está cerca y que su poder transformador está disponible para todos. Que busquemos oportunidades para ministrar sanidad en nombre de Cristo y ser testigos de su amor y gracia.

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